lunes, 3 de julio de 2017

Ingreso ético familiar chileno


  Por Juan Carlos Márquez Mora (Chile). Licenciado en Trabajo Social Universidad de los Lagos. Diplomado internacional en Derechos Humanos y empresas en Fundación Henry Dunant - América Latina. Actualmente cursa maestría en ciencia, tecnología e innovación.




            Es la Iglesia católica quien comienza hablando del  ingreso ético Familiar  como reacción a la pobreza, la vulnerabilidad  y la desigualdad social. Por lo tanto, se le da un enfoque cristiano y de valor moral al bajo ingreso generado por los trabajos remunerados. Sin embargo,  la actual situación salarial en nuestro país es el reflejo  de un problema estructural  que se arrastra desde los cimientos de la sociedad occidental, principalmente desde la invasión  capitalista gestada   a través del descubrimiento de América en donde la esclavitud  fue el principal exponente de una sociedad corrompida por la explotación y por la ausencia de un salario digno.

           Es por lo anterior, que el ingreso ético familiar, no es más que  el reflejo  de esa sociedad colonial que   repartió  las tierras y los recursos naturales de nuestra América;  sentando con ello,  las bases de  una sociedad capitalismo que ha generado las grandes  desigualdades sociales que hoy en día se conocen. El ingreso Etico familiar es la respuesta paliativa y asistencial a esa estructura histórica;  siendo, por lo tanto,  una medida a corto plazo, populista y  que no apunta a superar la pobreza ni el problema central , que es la desigual distribución de las riquezas generadas  a partir de la explotación de nuestros recursos naturales. Este programa gubernamental genera más discriminación y postergación, siendo una  medida deficiente que se utiliza generalmente con fines estadísticos,  pero que no representa la realidad de la pobreza  por que se caracteriza por medir en forma rígida y cuantitativa  el bienestar Familiar; desconociendo   la dinámica  de la pobreza en terreno y las realidades de cada familia,  comuna y región.
          En definitiva; el Ingreso ético Familiar es un programa centralizado,  con recursos económicos insuficientes, que genera sobrecarga laboral y  que no tiene mayor impacto en la estructura enferma de nuestra sociedad desigual

lunes, 26 de junio de 2017

Advierten crecimiento desmedido y sin planificación en Bariloche

Por Gabriel Aybar (Argentina). Comunicador Social y maestrando en ciencia, tecnología e innovación en la Universidad de Río Negro, Argentina. Docente en Instituto Adventista, Santa Rosa, la  Pampa.











¿Quién de alguno de nosotros que haya visitado Bariloche, alguna vez, no tuvo el sueño de quedarse a vivir? Cumplir el sueño de muchos, tiene un costo muy alto para la ciudad. Servicios deficientes y colapsados. Contaminación, problemas de tránsito y escasez laboral son algunas de las consecuencias que genera esta situación. Lo más preocupante es que se está afectando el principal patrimonio de la ciudad patagónica: el entorno natural. Un trabajo de planeamiento y desarrollo ambiental sustentable, podría llegar a revertir la situación.
Norberto Rodríguez, investigador y residente de la ciudad, ve con preocupación el deterioro ambiental, la poca planificación y la ineficacia de los políticos para detener esta problemática. El paisaje y la belleza escénica es “el principal atractivo de la ciudad”, por lo tanto, es la principal fuente de ingresos y es necesario preservarla, sostiene el investigador.
En su pesquisa, Rodríguez considera que “el crecimiento urbano no controlado de una ciudad turística de montaña, sin planeamiento acorde a la sustentabilidad de su Patrimonio Paisajístico Natural, genera un impacto negativo para la principal actividad económica de sus habitantes”. Y reflexiona, que el causante de este impacto negativo, en muchas ocasiones podría ser impulsado por un desarrollo inmobiliario descontrolado. Generado por la apropiación desmesurada de espacios naturales con un valor agregado por la belleza escénica.
La escasa planificación en la distribución de los servicios, también genera consecuencias en la calidad de vida de los habitantes. La cooperativa encargada de brindar el servicio eléctrico, posee grandes falencias en la distribución. Además, la CEB (Cooperativa Eléctrica Bariloche) es la encargada de proveer el servicio de cloacas en la ciudad. La planta de tratamiento de efluentes se encuentra en el este de Bariloche. Periódicamente se ve desbordada y vierte fluidos sin tratar al lago generando un alto grado de contaminación. Esta situación ha trascendido en los medios nacionales de comunicación, generando en los habitantes una gran indignación sobre la situación pero sin soluciones a corto plazo. “Materia pendiente de todos los políticos”, declara Rodríguez con un esbozo de resignación. Esta deficiente red cloacal llega a un sector limitado de la ciudad, por el cuál, muchos barrios se ven obligados a realizar tratamientos individuales, generando contaminación en las napas subterráneas.
Rodríguez piensa que para generar un crecimiento adecuado en la ciudad, es necesario descentralizar los servicios. Proyectar servicios acorde a la geografía y a las necesidades de la ciudad. La variedad y evidente diversidad  topográfica de la ciudad no debe ser un impedimento o un aspecto negativo para que un desarrollo planificado y sustentable sea posible. Por el contrario, un desarrollo sustentable, una racionalización y un buen aprovechamiento de la geografía resultarían de mayor atractivo turístico.
        El investigador explica que es necesario e imperioso regular el negocio inmobiliario. Causante en gran parte del crecimiento desmedido, responsabilidad que le atribuye el investigador. “Los grandes negocios inmobiliarios llegaron para quedarse, generando un desequilibrio territorial y estableciendo las nuevas reglas de juego en la ciudad” declara Rodríguez. Y amplía su afirmación remarcando que “ellos son los que venden el sueño de vivir en la Patagonia, pero omiten que la ciudad está colapsada por el tránsito. Los servicios son deficientes, los empleos son escasos y las propiedades sobrevaloradas”. De esta forma, el autor deja en claro su posición tomada como residente de la ciudad.

EL ABANDONO DE UNA COMUNIDAD RURAL: Tenaún es un pequeño poblado de la isla de Chiloé que lucha por sobrevivir


Por Juan Carlos Márquez Mora (Chile). Licenciado en Trabajo Social Universidad de los Lagos. Diplomado internacional en Derechos Humanos y empresas en Fundación Henry Dunant - América Latina. Actualmente cursa maestría en ciencia, tecnología e innovación 




Tenaun, es una  comunidad rural de la isla de Chiloé  que se encuentra en peligro de desaparecer  por la falta de apoyo y por la contaminación de su propia Cultura.
La localidad se enfrenta a permanentes contradicciones:  por un lado, se debate entre su anhelo para ser beneficiada por el desarrollo local  y por otro lado,  con su esperanza del buen vivir.
Existen comunidades  que son víctimas del abandono por parte   de las políticas sociales y de las autoridades gubernamentales; son pequeños poblados que se extienden a lo largo del país y que  no tienen mayor impacto en el quehacer nacional  ni mayor influencia en el acontecer político. Literalmente están desplazados y permanecen  en el límite: entre la realidad y la ficción; son comunidades casi en  peligro de extinción.
La realidad nos indica que el desarrollo está abandonando a Tenaun, pero que en forma intermitente este desarrollo ingresa con algunos programas  gubernamentales  y  privados, incorporándose a la cotidianidad de esta comunidad,  con una fuerte carga imperialista,  neoliberal y discriminadora; planteando políticas sociales descontextualizadas y  desarraigadas de la  participación ciudadana, en donde la comunidad no constituye un actor relevante en la satisfacción de sus propias necesidades; por lo tanto, esos programas no tienen impacto ni valor en el buen vivir de las personas de este pequeño poblado insular.
Es así,  que por estos días  se encuentra en la isla grande de Chiloé el destacado cineasta Silvio Caiozzi, quien filma otra de sus películas chilenas adaptada en  el Chiloé de los años 70; sin embargo, el  cineasta al regresar a Chiloé  después de 45 años de ausencia, se encuentra con  comunidades chilotas efectivamente en peligro de extinción, abandonadas, marginadas del desarrollo nacional; entonces; enfrentado a esta realidad,  Caiozzi intenta recrear al Chiloé de los años 70, para lo  cual reconstruye un pequeño poblado chilote, trasladando desde distintos puntos de la isla construcciones de  90  y 100 años de antigüedad, para ello utiliza la tradicional “minga”  para trasladar esas casas por tierra y mar. Una  vez finalizadas las grabaciones cinematográficas, Caiozzi pretende que ese poblado  se transforme en el reflejo   del Chiloé antiguo, rudimentario; probablemente,  por ese poblado no avance nunca ni el progreso ni el desarrollo, ya que será un pueblo transformado en museo y  patrimonio de la humanidad, tal cual  lo son las iglesias de la isla. Las  viviendas  de este pueblito no serán habitadas, sino que representarán   el museo de la música, de los tejidos, de las leyendas, de la infraestructura. No obstante, con el aumento de los turistas  a ese poblado, también se  mejorara el bienestar  de los habitantes  cercanos, quienes efectivamente avanzan y se impactan con la realidad discriminadora del desarrollo,  sufriendo las trasformaciones propias del desgaste y del cambio cultural.
Una de esas comunidades  es Tenaun,  una caleta pesquera que también explota la madera, la leña, el ganado  y los pequeños huertos caseros. Pues bien, Tenaun no es un pueblo fantasma, es una comunidad rural real con personas de carne y hueso, quienes cotidianamente se ven enfrentados a la sobrevivencia, a las carencias de  los servicios públicos,  a las limitaciones  para acceder a los medios de transporte. Tenaun, es un ejemplo de aquellas comunidades marginadas del desarrollo nacional. Por ejemplo en términos de infraestructura, los materiales de construcción se han ido trasformando, rompiendo con la tradición de las tejuelas de alerce. Entonces,   a medida que avanza el tiempo va perdiendo parte de su identidad, de su singularidad y se desvanece peligrosamente como cultura. Sin embargo, Tenaun sobrevive  con dificultades a esa influencia, es una  de las pocas comunidades, que a pesar de la penetración neoliberal del desarrollo, mantiene esbozos  importantes de su cultura: Se observan algunas construcciones antiguas, conservación de tradiciones;  especialmente del ámbito agrícola: explotación de las papas, de las manzanas, elaboración de chicha, mingas, entre otros. Ahora bien, por otro lado hay elementos culturales que han sido violentamente exterminados por la civilización continental, en especial la lengua de los Huilliches, conservándose exclusivamente algunos apellidos de dicha etnia, pero exterminado completamente el idioma autóctono; esto también ha sido consecuencia de la dominación  e invasión de Chiloé, que se arrastra desde los tiempos de la conquista española y que en la actualidad ha mutado  en el concepto de globalización , en donde  la influencia  de los medios de comunicación masivo,  ya golpearon hace algunas décadas las  puertas de las casas de alerce y se quedaron violentamente a convivir con los habitantes de  Tenaun. La globalización, no solo les arrebata parte de su idiosincrasia, sino que además  reemplaza esa comunicación oral, que le dio vida a la mitología chilota y cuyas historias   nacieron en esas casas, en sus fogones.
Mientras Caiozzi trata de reconstruir el Chiloé mitológico a través del cine, su pequeño engendro, que es la televisión intenta destruir esa cultura que perfectamente puede ser un pilar fundamental  del  buen vivir. Por tanto, Tenaun es víctima del deterioro, de un deterioro estructural  y cultural. Los antiguos han envejecido; mientras que  sus retoños  están abandonando la caleta, es una comunidad de larga data, con una población  de adultos mayores  y con gran movimiento demográfico, especialmente de la juventud, quienes emigran en busca de mejores alternativas laborales y educacionales. En definitiva, los jóvenes   ya no se interesan ni por las faenas del mar, ni por las  labores del campo. Para ellos, la mitología solo es parte de su historia, pero no del presente; muchos desconocen sus  propias  tradiciones.  Mientras la población adulta, se reconstruye  en el mar  y producen en pequeños huertos caseros, los jóvenes se  embriagan con la globalización, especialmente con las redes sociales.
Ahora bien, es el Estado  el llamado a implementar acciones que permitan  a Tenaun  lograr un desarrollo integral, destinando a dicha comunidad  profesionales idóneos, especialmente antropólogos que  (Escobar, 1999) “ … Actuando como intermediarios culturales entre aquéllos que diseñan e implementan el desarrollo por un lado, y las comunidades por otro; recabando la sabiduría y los puntos de vista locales; situando las comunidades y los proyectos locales en contextos más amplios de economía política; considerando la cultura desde un punto de vista holístico... “; todo ello,   fundamentado en el buen vivir  de sus habitantes, con una clara  y activa participación   en la construcción de su proyecto de vida, respetando su contexto cultural, pero permitiendo una adecuada implementación  de políticas sociales  que no solo  contribuyan a mejorar su infraestructura, los servicios públicos:  obras viales, beneficios sociales, mejores condiciones de empleabilidad y fuentes laborales,  entrega de subsidios y herramientas para emprender, fomento del turismo, rescate de las tradiciones, financiamiento de proyectos productivos;  sino que, además,  rescate de su patrimonio étnico y tradiciones ancestrales. El buen vivir, solo será posible si estas acciones gubernamentales, se encuentran arraigadas a las necesidades y demandas de la propia comunidad, quienes son los convocadas a organizarse y promover su propio desarrollo. Tampoco es menos cierto que el gobierno local, en este caso la Municipalidad de Dalcahue, unido a las organizaciones territoriales  de Tenaun  deben  implementar con urgencia un plan de desarrollo local , con financiamiento nacional que permitan a Tenaun crecer , sin menoscabar  su historia y su patrimonio cultural, como lo son: su iglesia, sus construcciones, sus tradiciones,  su folclore, entre otros; de tal forma de ir superando sus propias pobrezas  (Max-Neef, 1993) “  de participación (debido a la marginación y discriminación de mujeres, niños y minorías); de identidad (debido a la imposición de valores extraños a culturas locales y regionales, emigración forzada, exilio político, etc.) y así sucesivamente. Pero las pobrezas no son sólo pobrezas. Son mucho más que eso. Cada pobreza genera patologías”   Dichos antecedentes  deberían ser  el fundamento del desarrollo de Tenaun,  por lo tanto estos tres actores: Estado, Municipio y la comunidad, deberían implementar con urgencia  un programa de rescate cultural, abordando    todas las necesidades  locales , con un fuerte  protagonismo  y participación  de la comunidad ,  (Grau, 1999)“…. aquí se muestra un mayor grado de organización e integración, en este nivel los individuos se agrupan y organizan con el fin de intervenir directamente en asuntos de la esfera pública que los afecta….”   transformándose los habitantes  y las organizaciones de  Tenaun en los principales actores   de su planificación y conservación; de tal modo que no sea posible que un cineasta de la trayectoria de Caiozzi arribe a Chiloé y proponga  a la comunidad un museo ficticia para que las próximas generaciones recuerden  como  era la cultura chilota. Hoy tenemos la oportunidad  de contribuir al buen vivir  del Tenaun  real, antes de que  esta comunidad se despedace, desapareciendo como experiencia cultural.
Por último,  y a modo de propuesta, el Estado y el gobierno local, deberían implementar  un plan de acción para el buen vivir de Tenaun, incorporando profesionales, especialmente antropólogos, trabajadores sociales y sociólogos, entre otros, para que se  encarguen de elaborar un diagnóstico y de diseñar con la participación activa de la comunidad,  las estrategias de desarrollo para esta caleta pesquera; además, es conveniente que las acciones que se emprendan contribuyan al rescate de las tradiciones y cultura de Tenaun, conservando su mitología, construcciones y folclor.

En conclusión, para alcanzar el buen vivir de Tenaun solo será posible si los propios habitantes de esta caleta se involucran  activamente en generar las estrategias que le permitan superar sus actuales pobrezas y carencias, pero a partir del desarrollo de su propias potencialidades, en donde su identidad y cultura  deben transformarse en el pilar que el Estado debe  considerar al momento de diseñar políticas sociales de desarrollo, con rescate de sus tradiciones y con un fuerte  sentido de pertenencia de la comunidad. Al otorgarse las  herramientas necesarias,  Tenaun podrán crecer y alcanzar el buen vivir  y el desarrolle a escala humana.

Bibliografía

Escobar, A. (1999). Bdigital. Obtenido de Bdigital: http://www.bdigital.unal.edu.co/16255/
Fleur, M. y.-R. (2010). Taringa. Recuperado el 31 de Mayo de 2017, de "Teorías de la comunicación masiva": http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/3392470/Teoria-de-la-dependencia-de-los-medios.html
Grau, N. C. (1999). La reinvención de los Servicios Públicos en América latina. Algunas Lecciones de la Experiencia. Clad Reforma y Democracia N° 13, 54.
Max-Neef, M. A. (1993). Desarrollo a escala humana. Montevideo: Nordan-Comunidad.
Moledo, L. C. (1998). Divulgación cientifica, una misión imposible. En L. C. Moledo, Divulgación cientifica, una misión imposible (págs. 97-112). Universidad Nacional de Quilmes: ISSN.
Polino, C. (04 de Septiembre de 2004). Focus "sabios e ignorantes", o una peligrosa distinción para America Latina. Recuperado el 07 de Marzo de 2017, de http://mctei.unrn.edu.ar/pluginfile.php/566/mod_resource/content/1/POLINO_sabios_ignorantes.pdf
República, S. C. (2015). Banco de la República. Recuperado el 31 de Mayo de 2017, de Teoría de la dependencia: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ayudadetareas/politica/teoria_de_la_dependencia

ALGUNAS REFLEXIONES ACERCA DE LA DIVULGACIÓN CIENTÍFICA

Por Astrid Bengtsson (Argentina) Doctora en Psicología, Univ. Autónoma de Madrid, España. Docente; Centro Atómico-Instituto Balseiro Bariloche, Argentina

      
         

               La divulgación científica se realiza desde los comienzos de la ciencia. Ya en 1610, Galileo publicó en El mensajero de los astros, dibujos de las montañas y los cráteres de la Luna, vistos con el telescopio de veinte aumentos construido por él mismo. Pero es en las últimas décadas del siglo XX que la divulgación científica ha cobrado su mayor presencia y relevancia. Esto se debe no sólo al gran desarrollo científico-tecnológico y a los nuevos mediadores de la comunicación, sino también al hecho de que se ha convertido en objeto de estudio de distintas disciplinas como la comunicación, la lingüística, la sociología, la epistemología y la psicología, entre otras. Ahora bien, ¿qué entendemos por divulgación? Algunos autores critican este término, ya que supone una visión sesgada en la que se le brinda información al vulgo (gente popular, caracterizada por poseer conocimientos a nivel superficial). Otros términos discutidos por razones similares son el de vulgarización y el de popularización. El término que cuenta con más consenso actualmente es el de comunicación de la ciencia, ya que implicaría una negociación de significados entre las partes, considerando el contexto social, cultural y político. Otros términos también muy utilizados que suelen tomarse como sinónimos de este último son: alfabetización científica, percepción pública de la ciencia, comprensión pública de la ciencia o cultura científica; todos con connotaciones diferentes. Pero detenernos en cada uno de estos términos supondría un artículo entero. Más allá del término elegido, también podemos hablar de distintos modelos comunicativos que pueden reconocerse en las formas de llevar a cabo la divulgación. Bruce Lewenstein, pionero en este área, propone una clasificación a partir de sus investigaciones en la comprensión pública de la ciencia, analizando las motivaciones, las fortalezas y los desafíos en diversas propuestas divulgativas como exposiciones, publicaciones, museos, charlas, páginas de internet, documentales, iniciativas individuales desarrolladas por científicos, etc. Su clasificación consta de cuatro modelos. El modelo de déficit busca «llenar» de contenido la falta de información en la sociedad. Este modelo, más característico de la década del 70, es muy criticado por ser portador de una visión que supone al receptor como vacío de conocimientos. El modelo contextual entiende que las personas no se enfrentan al conocimiento como entidades vacías, sino que lo procesan de acuerdo a esquemas construidos en los contextos en los que participan. La principal crítica a este modelo es que el conocimiento científico no suele tomar a ese otro conocimiento «alternativo» como válido, tratando de imponer el suyo. Surgen, entonces, otros modelos: el modelo experto-novato (que implicaría una visión jerárquica del conocimiento y, en casos extremos, también puede remitir al primer modelo) y el modelo participativo. Este último supone una interacción activa, un diálogo entre expertos y novatos, de manera que puedan intercambiar ambas visiones, pero teniendo como objetivo que el lego consiga llegar a explicaciones más sólidas y cercanas a las científicas. Esta clasificación nos lleva a otro aspecto importante, ¿quiénes son los destinatarios? y ¿qué necesitan para entender? Los destinatarios pueden ser distintos grupos: otros investigadores (a través de publicaciones no especializadas destinadas a colegas de otras áreas o disciplinas) o periodistas, quienes oficiarán luego de intermediarios entre el científico y el público. La comunicación puede tener una intención más didáctica y estar destinada a un público en particular: infantil, juvenil, profesionales, comunidades determinadas, etc. Y por último, puede estar destinada a un público amplio y general, sin ninguna característica específica. Según quienes sean los destinatarios, se imponen ciertas restricciones o condiciones según el momento evolutivo o características de cada grupo, ya que no es lo mismo contarles a niños en edad preescolar de qué están hechas las cosas, que a un grupo de arquitectos sobre la resistencia de determinado material. Esto nos lleva a la cuestión central: ¿qué debe contarse y cómo? ¿Debemos contar todo acerca de un tema? ¿Alcanza con eliminar fórmulas y términos técnicos? ¿Qué significa divulgar (o comunicar) la ciencia? Y aquí tampoco hay una visión unificada. Los más extremistas sostienen que la divulgación es imposible, porque un determinado tema sólo lo puede entender, en profundidad, un experto. En el otro extremo encontramos a aquellos que sostienen que alcanza con sólo eliminar los términos técnicos o las fórmulas. En cambio, algunas posturas intermedias, echan mano de procedimientos discursivos o expresivos que le permitan al receptor (oyente, lector, etc.) encontrarle un sentido social y establecer conexiones con su vida cotidiana o con los conocimientos que ya posee de antemano. Este rodeo le permitiría a quien recibe la información, ir entretejiéndola con su red de conocimientos e intereses previos para incorporar una visión nueva, más cercana a la científica. Podemos también decir que la divulgación científica realizada por medio de textos, está a medio camino entre el discurso científico y el discurso literario, ya que es a través de la utilización de recursos más propios de la literatura que se busca interesar al lector, brindándole herramientas que facilitarán la adquisición del conocimiento nuevo que se le está ofreciendo. Algunos de estos recursos son: las metáforas, el humor, las sinécdoques (figuras retóricas que se centran en relaciones de inclusión, el todo por las partes o viceversa), las anécdotas, las contextualizaciones históricas o científicas. Otro recurso de gran eficacia en la divulgación de la ciencia es la utilización de imágenes, que acompañen e ilustren el discurso verbal. Cuando la divulgación se realiza en forma oral, por medio de charlas, conviene promover la participación activa del público. Es decir, «dialogar» con los presentes, haciéndoles preguntas o cuestionando algunas ideas populares para, a partir de allí, ofrecer una explicación nueva. La labor divulgativa trata entonces de reformular el discurso científico, caracterizado por la utilización de terminología específica, datos estadísticos, fórmulas, ecuaciones matemáticas, gráficos, etc., según cada audiencia y contexto, a través de variados recursos, como puede ser la adopción de un estilo más narrativo. No se trata de quedarse en un plano superficial evitando la conceptualización, sino de centrar el discurso en la comprensión del receptor con el objetivo de incrementar su conocimiento. Para ello contamos con diversas herramientas tales como: selección del registro (elección de unidades comunicativas relacionadas con la vida diaria), reelaboración semántica (conectar datos con elementos del discurso coloquial), herramientas discursivas (elección de analogías, metáforas, imágenes) y léxicas (inclusión de sinónimos, ejemplos, aclaraciones). También se puede optar por, como propone Sánchez Miguel, recursos dialogales tales como la evocación (traer los conocimientos populares), la indagación de la información que se supone compartida con el público y el reflejo (explicitar aquellas preguntas que suponemos se hará el receptor). Otro recurso es ir realizando resúmenes parciales a lo largo del discurso, para ir marcando aquellas ideas que queremos queden claras, así como una recapitulación general, con el mismo propósito. Con respecto a la manera de ordenar el discurso, se debería optar por un tipo de ordenación que favoreciera la comprensión y el interés (partir de un ejemplo para llegar a una ley y no al revés). En palabras de Ramón Salvatierra, «el lector común no está inclinado a leer un texto que no le guste por muy precisa que sea la información que éste contenga. De ahí que una de las técnicas más habituales en la divulgación sea incluir escenas, anécdotas e historias que vivifiquen los fríos asuntos científicos sobre los que se pretende informar». Con esto queda claro que divulgar no es simplificar un artículo científico, sino rehacerlo, teniendo presente al otro, al público, con sus intereses, su cultura, sus conocimientos, sus gustos, su edad o formación, etc., como punto de partida. Otra pregunta que podemos hacernos es quién debe encargarse de realizar la divulgación científica. ¿Los investigadores o los periodistas científicos? Esta pregunta no tiene una sola respuesta, ya que, desde mi punto de vista, responden a objetivos distintos. Un periodista obra de mediador entre investigadores y público y, la mayoría de las veces, responde también a los lineamientos de su medio. Cuenta, eso sí, con herramientas específicas para adaptar el discurso científico. El investigador cuenta con el conocimiento conceptual y metodológico, pero no suele tener una formación específica en comunicación, por lo que sería esperable que se incluyeran estas cuestiones en la formación de cualquier profesional. Pero, antes de que eso se haga realidad, sí podemos fomentar el trabajo interdisciplinario entre investigadores, comunicadores, educadores, psicólogos y lingüistas, para lograr una mejor y eficaz comunicación de la ciencia.

Lecturas sugeridas

+ Cassany, D. (2006). Tras las líneas. Barcelona: Anagrama.
+ De Semir, V. (2001). Decir la ciencia: las prácticas divulgativas en el punto de mira. Panacea, 2 (3). En URL: http://medtrad.org/panacea/indicegeneral/ n3_Resenas3.pdf
+ Lewenstein, B. (2003). Models of Public Communication of Science & Technology. Public Understanding of Science. En URL: http://www.reflexives-lpr.org/images_articles/ File/Lewenstein2003.pdf
+ Salaverría, R. (2002). Técnicas redaccionales para la divulgación científica. Mediatika. Cuadernos de Medios de Comunicación, monográfico «En torno al periodismo científico: aproximaciones», 8, pp. 13-25.

+ Sánchez Miguel, E. (1996). Los textos divulgativos como una conversación encubierta: análisis de los recursos comunicativos de un texto divulgativo. Infancia y Aprendizaje, 75, pp. 85-96.

domingo, 25 de junio de 2017

AJEDREZ TERAPEUTICO CON ADULTOS MAYORES

Por Alberto Paredes Ortiz (Chile) Psicólogo, máster en cooperación al desarrollo Universidad de Valencia, España. Miembro de la Sociedad Chilena de Psicología Positiva.




       En la actualidad Chile es el segundo país más envejecido de América Latina. Según el Informe Enfoque Demográfico 2015 del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE), los adultos mayores alcanzan a 2,7 millones de personas, y se estima que para el año 2020 van a representar al 17,3% de la población con 3,3 millones de personas, desagregados entre 1,5 millones de hombres y 1,8 millones de mujeres.  La misma proyección respecto al 2020 sugiere que nuestro país tendrá la esperanza de vida más alta del mundo: 77,4 años los hombres y 82,2 las mujeres. Y hacia el año 2025 será el más envejecido de América Latina.
Las causas para este fenómeno demográfico son múltiples, entre las que se pueden señalar la disminución de la mortalidad infantil, los avances médicos y mayor cobertura de salud en general, mejores condiciones sanitarias respecto al acantilado por ejemplo, y también el avance de los  indicadores económicos del país en la reducción de la pobreza en los últimos 25 años.
Sin perjuicio de estos avances, el envejecimiento de la población conlleva una serie de desafíos en términos de salud pública para el país, específicamente respecto a las demencias. Según datos de la Corporación Profesional Alzheimer y otras demencias (COPRAD), las demencias en Chile representan entre un 5% a 8% de los individuos entre 65-70 años, siendo además la cuarta causa de muerte especifica en el país con 3432 defunciones anuales (OMS, 2009).

A partir de los antecedentes descritos, el proyecto se enfoca en la prevención del Alzheimer mediante el entrenamiento cognitivo que brinda el ajedrez terapéutico, y cuyos contenidos se basan en el curso de capacitación de monitores en ajedrez terapéutico para intervención con adultos mayores, que dicta el club “Magic Extremadura” de España, pioneros en las denominadas aplicaciones sociales y terapéuticas del ajedrez, además del valioso aporte posterior proporcionado por el club “Pedro Sánchez”, también de Extremadura, España.
Concretamente, en la comuna de Castro, archipiélago de Chiloé, y bajo el alero del programa Más Adulto Mayor Autovalente del Centro de Salud Familiar Dr. René Tapia, se desarrollo esta iniciativa durante el segundo semestre de 2016. En específico el trabajo se centró en un grupo de 10 adultos mayores, hombres y mujeres mayores de 65 años de edad, sin conocimientos previos de ajedrez, e integrantes de la Capilla San Sebastián de la Población Juan Soler.
Cada sesión de trabajo estaba diseñada para una hora y media de duración, dividida en  dos bloques de 45 minutos aproximadamente. El primero de ellos basado en el entrenamiento cognitivo, abordando las denominadas funciones ejecutivas como la atención, concentración, memoria; y un segundo bloque enfocado a la enseñanza del ajedrez propiamente tal.
Flora Miranda es una de las personas que participó del proyecto, y lo hizo con el fin de estimular su memoria, la que afirmó ya no responde como antes. “Cuando se nos ofreció nos inscribimos varias personas porque lo encontramos interesante”, expuso la profesora jubilada, sumando que “a los 72 años soy una persona muy activa, pero he tenido algunos problemas de memoria y dije por qué no probar con esto”.
Dicha actividad fue realizada los días miércoles en jornada de la tarde e impartida por el psicólogo Alberto Paredes Ortiz, quien evalúa este proceso de forma positiva, ya que pese a los temores iniciales de los mayores respecto a sus capacidades, pronto se dieron cuenta que el ajedrez entretiene y puede ser practicado por personas de cualquier edad.
Finalmente, el proyecto en cuestión pretende replicarse en un hogar de ancianos de larga estadía, incorporando esta vez la evaluación de impacto o eficacia del mismo, a través de la evaluación cognitiva con instrumentos neuropsicológicos aplicados pre y post intervención.  

Isaberrysaura



 Por Leonardo Salgado (Argentina). Paleontólogo. Doctor en Ciencias Naturales de la  Universidad Nacional de La Plata. Investigador del CONICET. Actualmente trabaja en el Instituto de Paleobiología y Geología de la Universidad Nacional de Río Negro.                           







         Isaberrysaura es un género extinto de dinosaurio ornitisquio, representado solo por la especie tipo, Isaberrysaura mollensis. Sus restos fósiles fueron hallados en rocas que datan de la época del Bajociense (Jurásico Medio) de la Formación Los Molles, en la Patagonia, Argentina. Su cráneo es convergente con el de los estegosáuridos, aunque se considera que era un neoornistisquio basal. (1)

Descubrimiento


El espécimen holotipo de Isaberrysaura fue descubierto en los niveles marinos y de deltas de la Formación Los Molles (la cual data de la época del Bajociense) por Isabel Valdivia Berry, a quien se debe el nombre del género. El holotipo, conocido como MOZ-Pv 6459, consiste de un esqueleto parcial con un cráneo casi completo (el material del postcráneo no ha sido preparado), seis vértebras cervicales, quince dorsales, un sacro con un ilion parcial y un pubis aparentemente completo, nueve vértebras caudales, parte de una escápula, costillas y adicionalmente fragmentos irreconocibles.(1)

Descripción


Los dientes de Isaberrysaura son heterodontes, lo que indica que puede haber tenido una dieta mixta. Se estima que Isaberrysaura mediría alrededor de 5 a 6 metros de longitud, lo que haría de este un dinosaurio de tamaño mediano.(1)

El cráneo en particular es muy inusual; se estimó que mediría 52 centímetros de longitud y 20 centímetros de ancho entre las órbitas oculares, y es casi tan alto como ancho. El hocico se inclina anteroventralmente desde la esquina posterodorsal de la fenestra infratemporal hacia lo que aparentemente es el contacto maxilar-premaxilar y la fenestra infratemporal es alta dorsoventralmente. En contraste, la órbita es casi circular, no es tan alta dorsoventralmente, siendo en cambio más alta anteroposteriormente, es menor que la fenestra infratemporal, y es solo visible en vista lateral. El sector anterolateral de la fenestra supratemporal izquierda está relativamente bien preservado en vista dorsal. La fosa anteorbital del cráneo es de forma aproximadamente triangular, con una base más larga que los dos otros lados. El yugal es es trirradiado y el proceso anterior del yugal forma la esquina posteroventral de la fosa anteorbital y sobrepasa anteriomente la base del lacrimal, un rasgo observado en lo tireóforos basales y los estegosaurios. El proceso dorsal del yugal es proporcionalmente largo. El cuadratoyugal es muy ancho y el premaxilar está preservado de forma incompleta, mientras que el material del postcráneo aún no está descrito. La dentadura es heterodonte, con seis dientes premaxilares y treinta dientes maxilares. La apariencia general de este animal recuerda mucho a la de los estegosaurios, excepto por la carencia de sus características placas óseas y por tener posiblemente una postura bípeda. (1)

Clasificación


La clasificación de Isaberrysaura resulta problemática; el espécimen holotipo comparte características tanto con los tireóforos como con los ornitópodos como los iguanodontianos, los hadrosáuridos y formas como Thescelosaurus. Por esta razón, ha sido situado en el grupo Genasauria, en la base del árbol familiar de ese grupo de ornitisquios. Tres conjuntos de datos incluidos en la descripción científica hecha por Salgado et al indicaron que aunque poseía características de los neornitisquios y los tireóforos, no encajaba dentro de esos grupos, y representaría un morfotipo anteriormente desconocido entre los Ornithischia en general. (1)

Paleobiología


El espécimen holotipo de Isaberrysaura fue preservado con contenidos estomacales fosilizados. Se descubrió dentro de la caja torácica una masa de semillas fosilizadas; constituyen la primera comida preservada de un ornitisquio basal. Se recuperaron dos tipos de semillas cerca de las costillas posteriores de Isaberrysaura, que se distinguen de acuerdo con su tamaño. Las más grandes preservaban tres capas: una sarcotesta exterior carnosa, la esclerotesta, y la capa interna (que posiblemente corresponde a la nucela). Estas semillas son asignadas a las cícadas de la familia Zamiineae basándose en su coronula bien definida en la región micropilar, mientras que las semillas más pequeñas platiespérmicas quedan sin determinar. Dado que la sarcotesta de las mayores semillas estaba intacta se sugiere que Isaberrysaura tragaba las semillas enteras sin masticarlas y que estas se hallaban en las primeras fases de la digestión, al juzgar por su posición en el tracto digestivo. Con base en sus dientes, es posible que este dinosaurio tuviera una dieta omnívora, pero como no se encontraron restos animales junto a las semillas, esto es meramente una especulación. Por otra parte es posible que tuviera una flora bacteriana en sus intestinos para ayudarle a digerir el material vegeral como las semillas.(1)

Referencias


(1). Saltar a: a b c d e f Salgado, Leonardo; Canudo, José I.; Garrido, Alberto C.; Moreno-Azanza, Miguel; Martínez, Leandro C. A.; Coria, Rodolfo A.; Gasca, José M. (2017). «A new primitive Neornithischian dinosaur from the Jurassic of Patagonia with gut contents». Scientific Reports 7: 42778. doi:10.1038/srep42778.

viernes, 23 de junio de 2017

EL JOVEN AMIGO DE SALVADOR ALLENDE Una Historia del GAP



   
Por Gabriel Rodríguez Bustos (Chile). Periodista y Licenciado en Comunicación Social de la Universidad de Santiago, académico y escritor. Entre sus creaciones destaca “Colonia Dignidad: Los Crímenes de la Secta”. Actual concejal de la comuna de San Javier, Región del Maule
     
      



-   Llegó la hora, dijo el Presidente.
Los miembros del GAP formaban un nervioso círculo en el patio de la casa de Tomas Moro. Afuera tres Fiat calentaban motores. Daniel sintió que el frío del amanecer le mordía una zona imprecisa de la espalda. Se acomodó la chaqueta y se subió las solapas. Algunos compañeros corrieron a tomar posiciones en las ventanas del segundo piso. Daniel recordó los fríos amaneceres de sus campos villalegrinos y el brasero a los pies de su madre.
El Presidente lucia grave y decidido. Su voz, normalmente tranquila, a veces traviesa, transmitía  una profunda decepción. Hacía una semana que Daniel había visitado la vetusta casona de sus padres. Pensó en sus hermanas que lo cuidaban como al niño que fue. La casa de La Serteneja escondía sus juegos infantiles, sus primeras lecturas, el mate de mano en mano en las oscuras noches.
-          Jano, tú vas conmigo, le dijo el presidente al pasar por su lado.
Presuroso, se adelantó a la comitiva y abrió las puertas del vehículo presidencial. El doctor insistió en ocupar el asiento del copiloto y la pequeña caravana enfiló veloz hacia el poniente. Observaban con preocupación los techos de los edificios y las esquinas de las calles desiertas y silenciosas. La ciudad, enrarecida, despertaba lentamente, sin adivinar el drama que se desencadenaría en pocas horas. El Mapocho aparecía y desaparecía de la ruta y uno que otro madrugador los saludaba adivinando que el Compañero Presidente viajaba en alguno de aquellos ruidosos vehículos.
Daniel llegó a Santiago varios años antes. Nadie en su familia entendió su decisión. Abandonó las domaduras de caballos, las cuecas palmoteadas con su hermana, los ricos camarones que llenaban los potreros en el invierno, el pequeño pueblo y sus naranjos.
Trabajó un tiempo en la construcción del Metro, pega dura  y embrutecedora. Siguió buscando trabajo y por azar llegó a ocuparse a la pequeña fábrica de lanas de una de las hijas del doctor Salvador Allende.
Sereno y esforzado, Daniel demostró rápidamente sus capacidades y asumió tareas en la administración de la empresa. Poco a poco se fue convirtiendo en un hombre de confianza. Al segundo año conoció al famoso doctor. Surgió una amistad y simpatía mutua que nunca se quebró. Se convirtió en su asistente, el que atendía las mil y una necesidades de la siempre agitada casa. Dejó la fábrica y se hizo cada vez más indispensable en la agitada agenda de los Allende Bussi. Participó en las agotadoras giras, los viajes, las infinitas reuniones. Se convirtió en militante del partido, siempre a su lado, cuidándole las espaldas, velando para que ningún loco atentara contra aquel que encarnaba sus sueños de justicia social.
A pesar de su juventud, ya no recordaba cuanto tiempo hacía que llevaba la chequera privada del Presidente.
“Esto se ve mal” le había dicho a su hermana el día anterior, cuando hablaron brevemente por teléfono. “¡Cuídate hermano!”, le había rogado ella, “Si te pasa algo, nuestros padres morirán”.
Entraron al barrio cívico por el Parque Forestal. Un mendigo que se levantaba de su cama de cartones y papeles los miró alelado, mientras soplaba sus manos gélidas.
Se bajaron en La Moneda por el costado de la Plaza de la Constitución. Hacía poco más de un mes los trabajadores habían copado la plaza después del fallido tancazo encabezado por el coronel Souper. “ ¡La guardia muere pero no se rinde, mierda!”, había dicho el presidente, repitiendo la frase del capitán que dirigió la defensa  del Palacio Presidencial.
Daniel miró la explanada y respiró profundo. Después corrió al edificio siguiendo al Presidente que se adentraba en las oficinas interiores.
“Si viene una bala para el Chicho yo me pongo por delante”, le había dicho a su hermana, que escuchaba anhelante al otro lado de la línea telefónica. La amplia oficina presidencial se llenó de amigos y camaradas. El doctor distribuía tareas y se escuchaban carreras por todas las escaleras. Los Gap cerraron las ventanas e instalaron muebles tras los balcones. Se ubicó en el marco de un tragaluz, observando el lento transito por la Alameda. De vez en cuando miraba al presidente que hablaba por teléfono con voz resuelta. Recordó las veces que habían pernoctado en la casa de La Serteneja. Vio a sus padres conmovidos abrazando al Presidente que lo único que deseaba era dormir un rato en la pequeña pieza destinada a las visitas. Después de unas horas aparecía por el comedor. Se sentaba junto al fogón donde lo esperaba un mate y unas tortillas.  Otras veces los muchachos corrían a Villa Alegre y compraban un buen asado. Lo preparaban riendo y molestando al Negro Olivares que se creía experto en cocimientos o al Perro Carmona que sonreía silencioso desde sus gruesas gafas.
Salieron al Patio de los Naranjos a constatar que la guardia de carabineros se retiraba. Algunos dejaron sus armas, tal vez por olvido, quizás por vergüenza. Prefirió pensar que era por solidaridad con quienes se quedaban junto al Presidente.
Alguien gritaba su nombre desde la calle. Se acercó a una ventana y descubrió el rostro de su primo pegado a los gruesos cristales.
-          Tienes que salir de aquí Daniel, ven conmigo, le rogó el muchacho delgado con quien había compartido tantos veranos en el rio.
-          No voy a salir, vete a tu casa a cuidar a tus hijos, le dijo. Y cuida a los míos, agregó a punto de soltar un sollozo.
-          No pueden ganar contra estos huevones, gritaba el muchacho, con el aliento cortado por el temor.
Se alejó hacia el interior vacilante. Veía el rostro sonriente de su hija girando colgada de su cuello. Imaginó el temor de su mujer embarazada. El hijo que venía en camino no lo conocería. Pero sabría que su padre murió como un valiente luchando contra fuerzas mil veces superiores. Unas lágrimas entibiaron sus mejillas mientras aplastaba el rostro contra el muro.
-          Estamos rodeados de golpistas, dijo el Presidente, que regresaba a su escritorio.
Volvió a su puesto junto a la ventana. Vio avanzar tanques y tropa desde el Ministerio de Defensa.
-          Todos al suelo, gritó el jefe del Gap.
Los disparos de los tanques estremecían las gruesas murallas. El estruendo de ametralladoras y armas pesadas se volvió ensordecedor.
Recordó las veces que pasaron veloces por la vieja casa para saludar a sus padres. El Chicho esperaba pacientemente en el vehículo presidencial mientras él abrazaba a sus viejos y sus hermanas lo llenaban de besos. Luego regresaba gozoso a alguno de los vehículos de la comitiva. Partían a toda velocidad a las Termas de Panimávida donde el doctor tomaba baños, dormía y se reunía con sus amigos de la zona.
El presidente ordenó reunir a las mujeres, entre ellas sus hijas Isabel y Beatriz. Les habló como padre y como líder. Les explicó que vendrían días oscuros y que los criminales se iban a apoderar del país. Que sobrevivir para el futuro era un deber revolucionario. Que debían correr a cuidar a sus hijos y preparar la resistencia a quienes tratarían de revertir la historia y las conquistas del pueblo. Las abrazó una a una. Y las empujó fuera.
-          La Fuerza Aérea nos va a bombardear, todos al subterráneo, ordenó el mandatario.
Bajaron corriendo las escaleras. En el desorden se mezclaban médicos, periodistas, miembros del Gap. Daniel sintió que vivía una pesadilla. Como en su infancia, cuando despertaba llorando y acudía alguna de sus hermanas para consolarlo y hacerlo dormir en su regazo.
El estruendo fue pavoroso. El humo y las llamas lo consumían todo. Comprendió que estaban perdidos. Que no habría palabras, ni razón que detuviera el odio de quienes atacaban el símbolo de la democracia como a su peor enemigo. Pensó en tantos camaradas que a esa hora ocuparían las fábricas y las universidades. Serían aplastados a sangre y fuego.
En medio de la confusión y los gritos el Presidente se mantenía extrañamente tranquilo, dueño de su hora más difícil.
-          Cobardes de mierda, le escuchó decir.
Lo observó admirado. Era como su segundo padre. El hombre capaz de hipnotizar a las muchedumbres con su voz ardiente y sus palabras inteligentes. El que siempre lo trató con afecto y amistad.
-          Eres como el hijo que no tuvo, le dijo una vez uno de sus camaradas.
La Casa de los Presidentes de Chile ardía por los cuatro costados. La bandera que flameaba victoriosa se quemaba ante los corresponsales extranjeros. Las tropas entrarían en cualquier momento. El presidente los reunió bajo la escalera que daba a calle Morandé. Se despidió con palabras de amistad para cada uno. Se miraron a los ojos y él quiso rebelarse.
-          Me quedaré con usted hasta el final, dijo, prefiero morir a su lado que en manos de esos traidores.
-          No Janito, le dijo el mandatario, usando el apodo que usaba en Tomas Moro, debes vivir para otras batallas. Te lo ordena tu Presidente.
Bajó la mirada, vencido.
Lo vio alejarse hacia el interior.
Sus compañeros ya salían con los brazos en alto.
La intensa luz de la calle le hirió los ojos.
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-          Lo capturaron en La Moneda. Aparece en la foto donde los rendidos están en el suelo con los brazos cruzados detrás de la cabeza y al fondo hay un tanque, después desapareció.
La voz de su hermana Aida atraviesa el atardecer húmedo de junio en Villa Alegre.
-          Se sabe que lo trasladaron con los otros al regimiento Tacna y luego al Blindados 2, hoy Fuerte Arteaga. Tenía 23 años, era el más joven, el regalón del Presidente,  agrega.
El periodista toma notas, conmovido. Rita se seca las lágrimas. 
-          Allanaron nuestra casa en La Serteneja varias veces. Rodeaban la casa de noche, destruían el piso, los muebles, todo.
-          Nos detuvieron los carabineros.
-          Una noche sacaron a mi padre de la cama. Le rompieron la ropa, le daban  culatazos. Yo me arroje sobre él y les gritaba: “¡Cobardes!”. Nos llevaron presos a los dos, cuenta Rita.
Les pregunto por el maletín médico que el mandatario habría olvidado en La Serteneja.
-          Ahí quedó, era un maletín café, de cuero. Tenia de todo, hasta para hacer pequeñas operaciones, confirma Aída.
-          El terremoto del 2010 destruyó la casa donde estaba, pudimos rescatar muy pocas cosas. Yo no he vuelto a entrar, dice Aida.
Mi amiga Soraya, que asiste a la entrevista, interviene: “Yo lo vi, era de este porte”, señala haciendo un gesto con las manos.
-          Y le dije al capitán “para detener a un pobre viejo vienen tantos y cuando andan robando no viene nadie”, señala Rita.
Para evitar que sus padres sufrieran les dijeron que habían escuchado en las noticias que Daniel estaba en Cuba. La historia resultó creíble y los padres no dudaron. De vez en cuando inventaban una carta y se las leían, recuerda Aida.
“Mamita linda, estoy bien, pero aún no puedo regresar. Los extraño mucho, espero abrazarlos pronto. Su hijo Daniel”.
-          Escribíamos esas cartas cuando veíamos a los papas muy tristes. Mi madre decía: “cualquier día veré a Daniel entrando por la puerta”.
Los amedrentamientos siguieron. Detuvieron a la madre de Daniel.
-          ¿Por qué nos molestaban?, se llevaban las radios, todo.
A Rita la echaron del Hospital donde trabajaba y a Aida, la profesora, le quitaron su mención en Historia.
En 1994  los supuestos restos de Daniel Gutiérrez Ayala fueron entregados a su familia. Correspondían a personas exhumadas del Patio 29 del Cementerio General de Santiago, lugar donde se ocultaron cuerpos de detenidos-desaparecidos. Ante la evidencia, decidieron confesar la verdad a los padres. Acudieron al Instituto Médico Legal en Santiago.
-          Mi padre miraba el pequeño ataúd y decía “¿Ahí está mi hijo?” después se desmayó.
La identificación de los restos fue un error y la familia debió enfrentar un nuevo dolor.
Daniel todavía sigue perdido en la bruma de la represión y el odio.
Es tarde.

Vuelvo a casa agobiado por la lluvia. Beso a mi hija. “Un día voy a escribir esta historia”, pienso.

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